La llegada de un cachorro a casa: cómo preparar sus primeros días
La llegada de un cachorro a casa es uno de esos momentos que se esperan con muchísima ilusión. Por fin llega ese nuevo miembro de la familia que llevamos días —o incluso meses— imaginando en casa. Sin embargo, para el cachorro todo es nuevo: deja atrás un entorno conocido y comienza a descubrir personas, olores, sonidos y rutinas diferentes.
Por eso, los primeros días son importantes para que empiece a sentirse seguro y vaya adaptándose poco a poco a su nuevo hogar. Preparar la casa con antelación, respetar sus tiempos y establecer unas rutinas sencillas puede hacer que esta transición resulte mucho más fácil para todos.
Antes de la llegada: prepara su espacio
No hace falta llenar la casa de accesorios. Lo importante es tener preparados algunos elementos básicos y, sobre todo, un espacio tranquilo que el cachorro pueda empezar a reconocer como suyo.
Conviene tener listo su comedero y bebedero, una cama cómoda, juguetes adecuados para cachorros y una zona destinada al descanso. También es recomendable revisar la casa desde su altura: cables, plantas, objetos pequeños, productos de limpieza o cualquier elemento que pueda morder o alcanzar deberían quedar fuera de su alcance.
Cuando llegue, evita darle acceso a toda la vivienda inmediatamente. Es preferible que descubra primero una zona concreta y vaya conociendo el resto de la casa progresivamente. Demasiados estímulos de golpe pueden resultar abrumadores.
El primer día: tranquilidad antes que visitas
Es normal que todo el mundo quiera conocer al nuevo perrhijo, cogerlo en brazos, jugar con él y hacerle fotos. Pero el primer día debería ser tranquilo.
Déjale explorar a su ritmo y descubrir dónde están su agua, su cama y sus juguetes. Si hay varias personas en casa, las presentaciones pueden hacerse poco a poco y sin agobiarlo.
También es mejor dejar las visitas de familiares y amigos para más adelante. Habrá tiempo de sobra para presentaciones cuando el cachorro se encuentre más cómodo en su nuevo hogar.
La primera noche del cachorro en casa
La primera noche suele ser una de las mayores preocupaciones de las familias. Y es comprensible.
El cachorro acaba de cambiar completamente de entorno y puede echar de menos la compañía y los olores a los que estaba acostumbrado. Es posible que esté inquieto o que llore.
Prepararle un lugar cómodo para dormir y mantenerlo inicialmente relativamente cerca puede ayudarle a sentirse acompañado. Lo importante es tener paciencia y empezar desde el principio con la rutina que queramos mantener posteriormente.
También hay que recordar que un cachorro pequeño puede necesitar hacer sus necesidades durante la noche.
Mantén su alimentación durante los primeros días
La llegada a un nuevo hogar ya supone suficientes cambios.
Por eso, salvo que exista una indicación veterinaria diferente, no conviene cambiar bruscamente su alimentación nada más llegar. Es recomendable conocer qué alimento estaba tomando y cuáles eran sus horarios habituales.
Si posteriormente quieres cambiar su comida, consulta con tu veterinario sobre la forma adecuada de hacer la transición.
Y, por supuesto, debe disponer siempre de agua limpia y fresca.
Las rutinas ayudan a tu cachorro a adaptarse
Comer, dormir, jugar y salir o acudir a su zona para hacer sus necesidades siguiendo unos horarios relativamente previsibles ayuda al cachorro a comprender qué ocurre a su alrededor.
No necesitas organizar cada minuto del día. Basta con empezar a establecer ciertas rutinas:
- horarios similares para las comidas;
- momentos de juego y descanso;
- oportunidades frecuentes para hacer sus necesidades;
- pequeños momentos de aprendizaje;
- una rutina tranquila antes de dormir.
Los cachorros necesitan dormir mucho y es importante respetar esos momentos. El descanso forma parte de su desarrollo.
Empieza la educación desde el primer día
Educar no significa exigirle demasiado desde que cruza la puerta.
Durante estos primeros días se trata principalmente de enseñarle poco a poco cómo funciona su nuevo hogar.
Puedes empezar reforzando comportamientos sencillos: acudir cuando lo llamas, acostumbrarse a su nombre, hacer sus necesidades en el lugar adecuado o permanecer tranquilo en su zona de descanso.
Todos los miembros de la familia deberían intentar mantener las mismas normas. Si hoy algo está permitido y mañana no, al cachorro le resultará mucho más difícil entender qué esperamos de él.
Socialización: descubrir el mundo sin agobios
La socialización es una parte especialmente importante del desarrollo de un cachorro. Durante sus primeros meses aprende a relacionarse con personas, animales, sonidos, superficies, lugares y situaciones que formarán parte de su vida adulta.
Pero socializar no significa exponerlo a todo de golpe.
Las experiencias deberían ser progresivas, positivas y adaptadas a cada cachorro. Un ruido nuevo, una persona diferente, un trayecto en coche o una nueva superficie pueden formar parte de ese aprendizaje.
Además, antes de exponerlo a determinados lugares o perros desconocidos, consulta con tu veterinario qué precauciones debes mantener según su edad y estado de vacunación.
¿Y si ya hay otro perro en casa?
La presentación también debe hacerse con calma.
El perro que ya vive en casa puede necesitar tiempo para acostumbrarse al nuevo miembro de la familia, y el cachorro todavía está aprendiendo a interpretar las señales de otros perros.
Durante los primeros encuentros es importante supervisarlos, ofrecer a ambos espacios propios y evitar forzar la interacción. Si el perro adulto necesita descansar o alejarse, debe poder hacerlo.
Lo mismo ocurre si hay gatos u otros animales: cada presentación requiere tiempo, supervisión y adaptación a los animales implicados.
Niños y cachorros: aprender juntos
Para los niños, la llegada de un cachorro puede ser especialmente emocionante. Es un buen momento para enseñarles también a respetar sus necesidades.
Hay que explicarles que un cachorro necesita dormir, que no siempre quiere jugar y que debe poder comer o descansar tranquilamente.
Las primeras interacciones deberían estar supervisadas por un adulto. Así, niños y cachorro podrán aprender a relacionarse de una manera positiva y segura.
La visita al veterinario
Aunque el cachorro llegue con sus revisiones y documentación correspondientes, es recomendable contar desde el principio con un veterinario de confianza.
El profesional podrá revisar al cachorro y orientarte sobre vacunación, desparasitación, alimentación, higiene, identificación y cualquier cuidado específico que pueda necesitar. También podrá resolver las dudas que vayan apareciendo durante estas primeras semanas.
No busques unos primeros días perfectos
Puede hacerse pis donde no debe. Puede llorar alguna noche, morder algo que no debería o necesitar más tiempo del esperado para acostumbrarse.
Es normal.
La llegada de un cachorro a casa es un proceso de adaptación tanto para él como para su nueva familia. La paciencia, la constancia y el cariño son mucho más importantes que intentar hacerlo absolutamente todo perfecto desde el primer día.
Poco a poco irá entendiendo sus nuevas rutinas, reconocerá la casa como un lugar seguro y empezará a crear ese vínculo tan especial con su familia.
En Gold Di Ágora te acompañamos también después de la llegada
La llegada de un cachorro a casa requiere paciencia, rutinas y tiempo para que se adapte a su nuevo entorno. En Gold Di Ágora queremos que nuestros perrhijos lleguen a sus nuevas familias preparados para comenzar esta nueva etapa. El cuidado, la atención y la socialización empiezan mucho antes del día de la entrega.
Y nuestro acompañamiento no termina cuando el cachorro llega a casa. Queremos que las familias puedan afrontar esos primeros días con tranquilidad y tengan un punto de apoyo para las dudas que puedan surgir.
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